El distintivo constituye la expresión gráfica de la identidad de la orden seglar , sintetizando en una única composición nuestra pertenencia a la familia mercedaria y la herencia histórica de los seglares que, desde hace siglos, participamos de la espiritualidad, la misión y el carisma propios de la Orden de la Merced en Sevilla.
El elemento central del escudo se encuentra contenido dentro de un óvalo dividido en dos campos que actúa como soporte de la composición principal.
Por una parte, el escudo de la Orden de la Merced expresa la pertenencia a la familia mercedaria, de la que los seglares formamos parte desde los primeros momentos de la fundación de la Orden. Su presencia recuerda la participación histórica de los laicos en la misión redentora mercedaria y su compromiso con la espiritualidad, los valores y el carisma transmitidos por san Pedro Nolasco.
Por otra, el atributo parlante formado por la «S» atravesada
por un clavo constituye el emblema tradicional de las esclavitudes de seglares,
representando la especial vinculación, entrega y consagración a María Santísima
bajo la advocación de la Merced, inspiradora y modelo de la espiritualidad
mercedaria.
La composición se encuentra timbrada por una corona real
abierta, elemento que remite a los orígenes históricos de la Orden de la Merced
y a su tradicional vinculación con la Corona de Aragón y el rey Jaime I. Su
presencia incorpora al escudo una dimensión histórica e institucional que
recuerda el contexto en el que surgió y se desarrolló la obra redentora impulsada
por san Pedro Nolasco, así como la protección y el reconocimiento que la
institución mercedaria recibió desde sus primeros tiempos.
Flanqueando el óvalo aparecen una rama de palma y otra de laurel, unidas en su parte inferior mediante un nudo. La palma constituye el símbolo tradicional del martirio, la victoria y el triunfo espiritual, mientras que el laurel representa la gloria, el honor y la victoria. La unión de ambas ramas aporta equilibrio y solemnidad a la composición. El nudo que las enlaza puede interpretarse, además, como símbolo de fraternidad y comunión, evocando los vínculos que nos unen en una misma fe, devoción y vocación mercedaria.
Por último, se ha desarrollado toda una identidad visual de
texto junto al blasón para diferentes membretes, en el que tras la reforma de
los Estatutos propios de la F.S.M., la Orden Seglar ha optado por recuperar nuestra denominación histórica, pasando a titularse: FRATERNIDAD SEGLAR MERCEDARIA,
ESCLAVITUD DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED DE SEVILLA.
Por tanto, el presente trabajo en su conjunto no solo nos identifica como corporación, sino que refleja la naturaleza como comunidad
seglar integrada plenamente en la vida, espiritualidad y misión de la Orden de
la Merced, heredera de una tradición secular que continúa haciendo presente nuestro carisma redentor en la Iglesia y en la sociedad.
